Oración para ser una mejor persona
La oración es el alimento del alma. Busca un momento de silencio, respira hondo y reza esta oración dejando que la paz de Dios llene tu corazón.
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Confío, Señor, que cuando me pongo en presencia tuya, la vida es mejor. No encuentro sufrimiento cuando me siento en tu compañía Sagrada, mi Dios. Por eso hoy que me dispongo a hablar contigo, veo en Ti al Padre de bondad que escuchará mis palabras y sabrá darme lo que es mejor para mí.
Con mi vida, Señor, puedo notar que he pasado por tantas cosas que, en algunas ocasiones, han hecho que dentro de mí cambien aspectos importantes de mi forma de ser. Padre, yo he permitido que la maldad del mundo gobierne a veces en mi interior y eso ha llevado a que yo me equivoque con frecuencia.
En mi vida diaria no he sabido conducirme por el camino de la honestidad y el respeto. He actuado mal, mi Señor. Tengo mucho por mejorar en mí para ser alguien de bien, con la seguridad de ser digno de llamarte Padre.
Muchas veces, por mis errores, he alejado a mis seres queridos. He ofendido mucho a quienes se han preocupado por mí y me han demostrado su cariño. Por eso, Dios bendito, te pido que me ayudes a cambiar.
Quiero implorarte, Señor, que me hagas una mejor persona. Dame la sabiduría para hacer de mí alguien que pueda vivir con la meta ir haciéndose cada vez más tolerante, alguien que practique el respeto, la solidaridad y piense en el bienestar de su prójimo como si deseara su bienestar propio.
A mis hermanos y hermanas en el mundo, Dios bendito, dales también la humildad para reconocer sus equivocaciones y el deseo de convertirse en mejores personas. Yo confío plenamente, Señor, que el mundo será un mejor lugar si podemos trabajar en ser diferentes cada día, mi amado Dios.
Padre Celestial, yo he aceptado mis desaciertos, Señor. Lo hago para aprender de mis errores y para que pueda recibir tu perdón, mi Dios. No veas el tamaño de mis pecados, sino mi fe, mis ganas de arreglar todo cuanto hice mal.
Siento inmensa alegría cuando al despertar cada día puedo ver lo hermoso de mi vida porque Tú la bendices, Señor. Dame la vida para gozar de tu amor y saber agradecer por lo que me brindas. Amado Padre, no me alcanza la voz ni el tiempo para darte mi agradecimiento por todo.
En tu nombre, Señor, me regocijo. Todo hijo tuyo, toda hija tuya se llena de felicidad cuando sabe que Tú ves con buenos ojos sus acciones y su diario vivir. A mí, Padrecito de bondad, me invade el júbilo al saber que vivo bajo tus mandatos y que me amas, Señor.
No dejes que las tentaciones me hagan debilitar mi fe, Señor. Dame la victoria cuando las pruebas vengan, Dios Mío. Tú que siempre velas por nuestro bienestar, sé mi Roca, mi Fortaleza.
Gracias, Padre eterno, por la vida y la oportunidad de orar, de estar en contacto contigo y poder hablarte como a mi Padre. Eres Tú el único que puede obrar en mi vida, en la vida de mi prójimo, de quien sea que acuda a Ti para hacer crecer la felicidad en cualquier situación difícil.
En nombre de tu amado Hijo, Nuestro Señor Jesús, te pido que oigas mi oración. Bendito Seas, Señor, Alabado Seas, por los siglos de los siglos. Amén.
Padre santo, pongo en tus manos esta petición: ser una mejor persona. Acógela como quien acoge una semilla en buena tierra: cuida su crecimiento, protégela de la sequía y del frío, y hazla fructificar en el momento que tú sabes que más la necesito. Yo confío en tu amor, que nunca falla.
Dios bueno y misericordioso, sella esta oración con tu paz. Que mi corazón no quede agitado, sino descansando en ti, porque tú cuidas de los tuyos como un padre cuida de sus hijos. Que mi fe crezca cada mañana y que mi esperanza se renueve cada noche. Amén, amén.
Señor de la vida, escucha también el clamor de quienes hoy rezan conmigo por ser una mejor persona. Que ningún corazón que se acerca a ti con fe quede sin consuelo. Únenos como hijos de un mismo Padre y haz de nuestras vidas una sola oración que suba hasta tu trono.
Padre santo, pongo en tus manos esta petición: ser una mejor persona. Acógela como quien acoge una semilla en buena tierra: cuida su crecimiento, protégela de la sequía y del frío, y hazla fructificar en el momento que tú sabes que más la necesito. Yo confío en tu amor, que nunca falla.
Dios mío, te agradezco de antemano por lo que estás haciendo en mi vida por ser una mejor persona. Aunque todavía no lo vea con mis ojos, creo que ya estás moviendo piezas donde yo no alcanzo a mirar. Dame fe de niño, esa que confía sin entender, y esperanza firme, esa que no se rinde en el camino.
Amén. 🙏
Reflexión para tu oración
«Oración para ser una mejor persona» puede acompañarte durante días, semanas o todo el tiempo que necesites. Las oraciones que más amamos suelen ser las que repetimos. Si ser una mejor persona es importante para ti, haz de esta oración un hábito: Dios premia la constancia con una intimidad cada vez mayor.
No te desanimes si la respuesta tarda. Las semillas crecen en silencio y las oraciones más profundas también. Sigue rezando con fe y confía en que Dios, que conoce tu historia de principio a fin, te dará lo que más te convenga en el momento oportuno.
Acompaña esta oración con la lectura de la Palabra: unos minutos de Evangelio cada día iluminan lo que pedimos. La Palabra es lámpara para nuestros pasos y consuelo para nuestras esperas, sobre todo cuando lo que pedimos nos toca tan de cerca.
Confía en el tiempo de Dios. Nosotros quisiéramos respuestas inmediatas, pero él cultiva la paciencia como un bien precioso. Mientras esperas, no dejes de agradecer: la gratitud abre los ojos para reconocer las bendiciones que ya estamos recibiendo.
Si hoy tu corazón está cansado, reza igual. Dios no necesita palabras perfectas: le basta con las tuyas. Puedes cambiar frases de esta oración, ponerles tu nombre y los nombres de los tuyos; la oración que nace de la vida real siempre llega más hondo.
Cómo rezar esta oración
- Busca un lugar tranquilo y aparta el móvil: pocas cosas ayudan tanto a orar como el silencio.
- Haz la señal de la cruz y respira hondo un par de veces para entrar en calma.
- Lee la oración despacio, con atención a cada frase; no tengas prisa por terminarla.
- Detente en lo que más toque tu corazón y repítelo con tus propias palabras.
- Termina con un Padre Nuestro o simplemente con un «gracias, Señor».
Versículo para acompañar tu oración
«Si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.»
— 1 Juan 5:15
Orar con la certeza de ser escuchado cambia por completo la manera de pedir.
Que el Señor te bendiga y te guarde; que haga brillar su rostro sobre ti y te conceda su paz. Amén.