Oración para vivir en la fe
La oración es el alimento del alma. Busca un momento de silencio, respira hondo y reza esta oración dejando que la paz de Dios llene tu corazón.
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Señor amado, bendito seas por toda la eternidad. Ante Ti me postro para pedirte por tantas cosas, pues nunca he de saciar mi necesidad de Ti, de tu amor y de tu infinita sabiduría. Quiero disponerme a estar en tu presencia con el corazón presto para amarte aún más.
Puedo ver, Señor, en mi experiencia de vida, que la gente se ha vuelto muy superficial y ahora se valora mucho más lo que hay por fuera que lo que cualquiera de las personas tiene por dentro, pues nadie se da el tiempo para conocer mejor a alguien.
Y eso sucede todo el tiempo en estas últimas fechas, pues tus hijos e hijas en el mundo ya no pueden reconocer la bondad en nadie y sólo optar por vivir el momento, sin importar las consecuencias ni pensando en si eso que hacen puede afectar a su crecimiento espiritual.
El sufrimiento es intenso en el mundo, Dios amado. Las personas constantemente están padeciendo el dolor que les origina el ser víctimas de mentiras, de personas deshonestas o de personas que se conducen por los caminos de la maldad y el pecado.
Nadie, mi Dios, se preocupa por cultivar su alma. Nadie se pone a pensar si realmente tiene valor el mejorar como persona día a día, tratando de corregir sus errores y meditando sobre las maneras que tiene de poder convertirse en alguien más correcto y obediente.
Y eso sucede en todo el mundo, mi Señor, pues mis hermanos y hermanas, todas las personas que me rodean, han caído en algún momento, tal como yo, en el desinterés y la desobediencia. Desoyendo tus consejos y eligiendo el sendero de la perdición.
Por eso, esta vez, Señor bendito, quiero pedirte por mi espíritu, quiero vivir intensamente en espíritu, resaltando las partes realmente importantes de la vida y notando que todo aquello que nosotros apreciamos y valoramos como principal, como fundamental, es en verdad secundario.
Pues si en esta vida que Tú nos has regalado, nosotros creemos que lo que más importa es el cuerpo, eso quiere decir que no tendremos nada más allá de la vida que tenemos aquí en el mundo. Pero yo creo en tu promesa de salvación y vida eterna.
Y sé que después de esta vida que compartimos todos en este mundo, existe la vida verdadera, la vida que cada quien tendrá de acuerdo sus acciones. Y yo anhelo vivir en tu reino celestial, amadísimo Señor, yo quiero ver de cerca tu rostro y regocijarme contigo.
Es por eso que te pide que me permitas vivir en espíritu, sintiendo en mi interior que cada día crezco con mayor amor, con mayor comprensión y puedo distinguirme del resto por la bondad que guardo en mí.
Te agradezco, Señor, por el espacio de oración, pues es aquí cuando yo me siento libre de poder hablarte sobre cualquier cosa, sabiendo que Tú me entiendes a la perfección y siempre anhelando hablarte mucho más, compartir más ideas.
Te encomiendo mis palabras con tu hijo Jesucristo, nuestro maestro y Señor, que sabrá llevar mis plegarias a tus pies para que puedas oírlas y cumplir lo que te pido cuando Tú lo consideres pertinente, Altísimo. Alabado seas, la gloria sea dada a tu nombre. Amén.
Señor Jesús, que la paz que nace de esta oración acompañe todo lo que haga hoy. Cuando vuelva a pensar en vivir en la fe, que mi primer impulso sea volver a ti, porque tú dijiste que quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Señor de la vida, escucha también el clamor de quienes hoy rezan conmigo por vivir en la fe. Que ningún corazón que se acerca a ti con fe quede sin consuelo. Únenos como hijos de un mismo Padre y haz de nuestras vidas una sola oración que suba hasta tu trono.
Amado Dios, mi oración por vivir en la fe no termina aquí: se convierte en mi manera de vivir. Ayúdame a ser respuesta de mi propia petición, a cooperar contigo con mis palabras, mis gestos y mi trabajo diario. Que nada de lo que haga hoy quede lejos de tu voluntad.
Señor Jesús, que la paz que nace de esta oración acompañe todo lo que haga hoy. Cuando vuelva a pensar en vivir en la fe, que mi primer impulso sea volver a ti, porque tú dijiste que quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Padre amado, no permitas que la inquietud por vivir en la fe me aparte de ti. Al contrario, que esta oración se convierta en un puente que me acerque cada día más a tu presencia. Enséñame a esperar sin desanimarme, a trabajar sin desconfiar y a agradecer antes incluso de ver la respuesta.
Amén. 🙏
Reflexión para tu oración
Cuando rezamos por vivir en la fe declaramos, sin decirlo con palabras, que Dios puede lo que a nosotros nos resulta imposible. Esa confianza agrada al Señor más que mil sacrificios. Por eso, antes de pedir, conviene detenerse un momento y dejar que el corazón se tranquilice en su presencia.
Y si la respuesta llega distinta a lo esperado, no lo interpretes como un cierre. A veces Dios, que ve el conjunto de nuestra vida, guarda para nosotros algo mayor. Quien ora por vivir en la fe con el corazón abierto acaba descubriendo que fue escuchado más de lo que pidió.
La fe se alimenta rezando y se debilita abandonando la oración. Por eso, cada vez que reces por vivir en la fe, añade un gesto concreto: una sonrisa, una llamada pendiente, un acto de generosidad. Así tu oración se hace vida y tu vida se hace oración.
Recuerda: orar no es informar a Dios de nuestras necesidades, él ya las conoce; orar es abrirle la puerta de nuestro corazón para que entre y transforme. Déjale entrar también en lo que tiene que ver con vivir en la fe y en todo lo que lo rodea.
Rezar en comunidad multiplica la fuerza de la petición. Comparte esta oración con alguien de confianza y pídele que rece contigo. Donde dos o tres se reúnen en su nombre, él mismo promete estar presente, y nada de lo que pidamos con fe cae en saco roto.
Cómo rezar esta oración
- Aparta cinco minutos de calidad: no es mucho tiempo para lo que está en juego.
- Empieza reconociendo la presencia de Dios contigo en este momento.
- Reza la oración como si Dios estuviera sentado a tu lado escuchándote.
- Ofrécele la persona o situación que te preocupa y déjala en sus manos.
- Acércate al día con la certeza de que no caminas solo: él va contigo.
Versículo para acompañar tu oración
«Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibís, y os vendrá.»
— Marcos 11:24
La fe creída de antemano es la fe que Dios honra.
Que Dios, rico en misericordia, escuche tu oración y llene de bendiciones tu vida y la de los tuyos. Camina tranquilo: él va contigo.