Oración por las personas de poca fe
La oración es el alimento del alma. Busca un momento de silencio, respira hondo y reza esta oración dejando que la paz de Dios llene tu corazón.
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Misericordioso padre, que en mi oración pueda encontrar el verdadero significado de mi vida, el propósito por el cual despierto todos los días bajo tu divina bendición y empiezo a caminar. Quiero encontrar, amado Dios, un lugar donde pueda hablarte y saber de Ti.
Mi amoroso Señor, he disfrutado muchas veces del enorme gozo de conocerte y conocer tu palabra, me siento en gratitud por los momentos que me has regalado junto a mi familia, a mis amigos y demás personas que, sobre todo, buscan lo mejor para mí.
Quiero, Padre, que todos logremos tener una luz en nuestro camino que nos muestre lo mejor que debemos hacer para hacerte sentir ese orgullo por los hijos e hijas que cumplen tu voluntad y se encaminan por un sendero de paz y bien.
Veo en el mundo, Padre mío, el dolor que causa a mucha gente el no conocerte y no entender que todo aquello que tienen ahora es gracias a Ti. Porque en su existencia Tú eres lo más importante y lo más amado, pero ellos no lo saben.
Y muchas veces he visto también a personas que fallan en la fe, pues son débiles a la hora de afrontar los problemas y confiar en que Tú podrás salir en su ayuda y socorrerlos. Mi Todopoderoso, ellos ignoran tu inmenso poder y tu aún más inmenso amor.
Si tan sólo supieran, Dios mío, el amor que siente Tú por la humanidad, entonces podrían entender que serías capaz de todo con tal de ver la felicidad en sus rostros. Tal cual un padre en este mundo puede sacrificar lo que sea para ver a sus hijos contentos.
No olvido, Señor, tu mayor sacrificio. Cuando diste a tu único hijo por el perdón de nuestros pecados, prefiriendo que él muera en lugar de todos nosotros, pero con tu poder pudiste resucitarlo y de esa manera asegurar también para nosotros la vida eterna y confiamos en Ti.
Y es eso lo que yo quiero para mí y para mis hermanos y hermanas en el mundo, que podamos cubrirnos por completo con tu confianza y tu bondad, saber que Tú eres nuestro Padre y siempre estás protegiéndonos y velando por nuestro bienestar.
Por eso te pido, Señor, por todos aquellos cuya fe no les permite creer completamente en Ti, sino que tienen poca y a veces fallan en su confianza, sobre todo cuando se presentan los mayores problemas que traen las preocupaciones más fuertes y nos olvidamos de agradecerte por lo que tenemos y pedirte que nos ayudes.
Bendícenos, Señor, con tu voluntad y haznos merecedores de tu reino sagrado. Refuerza nuestra fe, revívela, mi Dios. Hay muchas cosas buenas en el mundo que nos enseñan de Ti y de tu existencia, que nos enseñan que Tú eres un dios de bondad, de compasión y paciencia.
No podré nunca olvidar, Altísimo, todo aquello cuanto has hecho por mí. Mi vida entera la pongo a tus pies, mi Padre. Te alabaré por siempre, ayúdame a mantener mi fe intacta y seguir en el camino correcto para ser mejor cada día.
Te agradezco por este momento, Señor, porque así me siento más feliz y puedo encontrar la paz y la sabiduría que necesito para guiarme mejor. Te pido que escuches mis palabras en nombre de Jesucristo, nuestro señor. Alabado seas, Padre. Amén.
Padre santo, pongo en tus manos esta petición: personas de poca fe. Acógela como quien acoge una semilla en buena tierra: cuida su crecimiento, protégela de la sequía y del frío, y hazla fructificar en el momento que tú sabes que más la necesito. Yo confío en tu amor, que nunca falla.
Dios bueno y misericordioso, sella esta oración con tu paz. Que mi corazón no quede agitado, sino descansando en ti, porque tú cuidas de los tuyos como un padre cuida de sus hijos. Que mi fe crezca cada mañana y que mi esperanza se renueve cada noche. Amén, amén.
Señor de la vida, escucha también el clamor de quienes hoy rezan conmigo por personas de poca fe. Que ningún corazón que se acerca a ti con fe quede sin consuelo. Únenos como hijos de un mismo Padre y haz de nuestras vidas una sola oración que suba hasta tu trono.
Padre santo, pongo en tus manos esta petición: personas de poca fe. Acógela como quien acoge una semilla en buena tierra: cuida su crecimiento, protégela de la sequía y del frío, y hazla fructificar en el momento que tú sabes que más la necesito. Yo confío en tu amor, que nunca falla.
Dios mío, te agradezco de antemano por lo que estás haciendo en mi vida por personas de poca fe. Aunque todavía no lo vea con mis ojos, creo que ya estás moviendo piezas donde yo no alcanzo a mirar. Dame fe de niño, esa que confía sin entender, y esperanza firme, esa que no se rinde en el camino.
Amén. 🙏
Reflexión para tu oración
«Oración por las personas de poca fe» puede acompañarte durante días, semanas o todo el tiempo que necesites. Las oraciones que más amamos suelen ser las que repetimos. Si personas de poca fe es importante para ti, haz de esta oración un hábito: Dios premia la constancia con una intimidad cada vez mayor.
No te desanimes si la respuesta tarda. Las semillas crecen en silencio y las oraciones más profundas también. Sigue rezando con fe y confía en que Dios, que conoce tu historia de principio a fin, te dará lo que más te convenga en el momento oportuno.
Acompaña esta oración con la lectura de la Palabra: unos minutos de Evangelio cada día iluminan lo que pedimos. La Palabra es lámpara para nuestros pasos y consuelo para nuestras esperas, sobre todo cuando lo que pedimos nos toca tan de cerca.
Confía en el tiempo de Dios. Nosotros quisiéramos respuestas inmediatas, pero él cultiva la paciencia como un bien precioso. Mientras esperas, no dejes de agradecer: la gratitud abre los ojos para reconocer las bendiciones que ya estamos recibiendo.
Si hoy tu corazón está cansado, reza igual. Dios no necesita palabras perfectas: le basta con las tuyas. Puedes cambiar frases de esta oración, ponerles tu nombre y los nombres de los tuyos; la oración que nace de la vida real siempre llega más hondo.
Cómo rezar esta oración
- Enciende una vela o coloca delante de ti una imagen sagrada si eso te ayuda.
- Pon nombre a tu petición: di a Dios con claridad para quién y para qué rezas.
- Reza la oración con calma, sin esconder nada de lo que sientes.
- Guarda un minuto de silencio para escuchar lo que Dios quiera decirte.
- Anota tu petición y la fecha en un cuaderno: volverás a agradecer cuando llegue la respuesta.
Versículo para acompañar tu oración
«Si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.»
— 1 Juan 5:15
Orar con la certeza de ser escuchado cambia por completo la manera de pedir.
Que el Señor te bendiga y te guarde; que haga brillar su rostro sobre ti y te conceda su paz. Amén.