Oración por los recién nacidos
La oración es el alimento del alma. Busca un momento de silencio, respira hondo y reza esta oración dejando que la paz de Dios llene tu corazón.
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Amado Padre, quiero estar en tu santa presencia con el deseo de que puedas escucharme, Señor. Y quiero disponerme a estar ante Ti con la paz que sólo Tú puedes regalarme. Ahora que frente a Ti me dirijo a un Padre de amor, te pido que oigas lo que tengo que decirte.
Son muchas personas las que viven en este mundo, mi Dios. Hay muchos hermanos y hermanas en el mundo, todos formamos parte de tu creación. En este planeta que por tu santa voluntad fue poblado de muchos seres vivientes, convivimos, Dios mío.
Señor mío, hay muchas criaturas pequeñas e indefensas que llegan al mundo con mucha frecuencia. Días tras día vienen al mundo con sus corazoncitos llenos de vida para ser la bendición de sus familias.
Para muchos, Altísimo, la llegada de una criatura a sus vidas es sinónimo de alegría, de júbilo. Para otros, Señor, es considerado todo un problema y hacen muchas cosas malas para impedir su llegada, cosas de las que luego se arrepienten, pero ya es muy tarde.
Dios bueno, Dios de amor, ilumina sus mentes. Hazles ver que la vida tiene muchos propósitos que a veces no podemos ver a simple vista. Protege, Padrecito, siempre, a todos los indefensos e indefensas que puedan llegar a este mundo. Dales tu bendición y dales un buen hogar donde puedan crecer con felicidad y tranquilidad.
En las familias donde reciben con inmenso gozo la noticia de la llegada de un bebé a sus vidas, bendícelos con una buena economía para que nada les falte a quienes están por venir, que no padezcan ninguna carencia y puedan desarrollarse con salud y buena educación.
Dios de misericordia, yo tengo la seguridad de que conoces mis pecados, hasta el más pequeño. Y sé que en mi interior puedes ver que muchas veces han sido equivocaciones de las cuales ya he mostrado mi arrepentimiento.
Señor, no veas el tamaño de mis pecados sino la fe que tengo hacia Ti. No hagas caso de los errores, mas ten en cuenta todo lo que he dicho y que reconozco mis errores, y perdóname, Padre santo.
Bendito seas, Señor, porque Tú me das las buenas cosas de esta vida. Te agradezco por todo el tiempo que has estado conmigo y que me has cuidado. Por los regalos de tu divina voluntad, también estoy en gratitud eterna. Alabado seas, Padre, Tú que todo amas sin importarle el tamaño de sus pecados.
Cuida, Dios mío, a los recién nacidos. A los pequeñitos y las pequeñitas que vienen desde tu reino divino, no les desampares nunca. Protégelos de cualquier mal y sana sus enfermedades, no permitas que padezcan ningún sufrimiento.
Dales un hogar donde puedan crecer bajo la sombra de tu amor, donde puedan vivir obedeciendo tus leyes sagradas y se conviertan, en el futuro, en hombres y mujeres de bien para que puedan también seguir en tu hermoso sendero.
Gracias por este espacio, mi Dios de bondad, gracias porque sé que has oído mis palabras y que cumplirás tu promesa de oírme, Padre. En nombre de tu hijo, nuestro salvador Jesucristo, te lo pido. Amén.
Padre santo, pongo en tus manos esta petición: recién nacidos. Acógela como quien acoge una semilla en buena tierra: cuida su crecimiento, protégela de la sequía y del frío, y hazla fructificar en el momento que tú sabes que más la necesito. Yo confío en tu amor, que nunca falla.
Dios bueno y misericordioso, sella esta oración con tu paz. Que mi corazón no quede agitado, sino descansando en ti, porque tú cuidas de los tuyos como un padre cuida de sus hijos. Que mi fe crezca cada mañana y que mi esperanza se renueve cada noche. Amén, amén.
Señor de la vida, escucha también el clamor de quienes hoy rezan conmigo por recién nacidos. Que ningún corazón que se acerca a ti con fe quede sin consuelo. Únenos como hijos de un mismo Padre y haz de nuestras vidas una sola oración que suba hasta tu trono.
Padre santo, pongo en tus manos esta petición: recién nacidos. Acógela como quien acoge una semilla en buena tierra: cuida su crecimiento, protégela de la sequía y del frío, y hazla fructificar en el momento que tú sabes que más la necesito. Yo confío en tu amor, que nunca falla.
Amén. 🙏
Reflexión para tu oración
Hay peticiones que se repiten cada día porque tocan lo más hondo de la vida, como recién nacidos. Dios no se cansa de escucharnos. Igual que un padre sonríe cuando su hijo vuelve una y otra vez con la misma pregunta, él espera que sigamos hablándole sin miedo ni pudor.
Confía en el tiempo de Dios. Nosotros quisiéramos respuestas inmediatas, pero él cultiva la paciencia como un bien precioso. Mientras esperas, no dejes de agradecer: la gratitud abre los ojos para reconocer las bendiciones que ya estamos recibiendo.
Si hoy tu corazón está cansado, reza igual. Dios no necesita palabras perfectas: le basta con las tuyas. Puedes cambiar frases de esta oración, ponerles tu nombre y los nombres de los tuyos; la oración que nace de la vida real siempre llega más hondo.
No te desanimes si la respuesta tarda. Las semillas crecen en silencio y las oraciones más profundas también. Sigue rezando con fe y confía en que Dios, que conoce tu historia de principio a fin, te dará lo que más te convenga en el momento oportuno.
Cómo rezar esta oración
- Enciende una vela o coloca delante de ti una imagen sagrada si eso te ayuda.
- Pon nombre a tu petición: di a Dios con claridad para quién y para qué rezas.
- Reza la oración con calma, sin esconder nada de lo que sientes.
- Guarda un minuto de silencio para escuchar lo que Dios quiera decirte.
- Anota tu petición y la fecha en un cuaderno: volverás a agradecer cuando llegue la respuesta.
Versículo para acompañar tu oración
«Si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.»
— 1 Juan 5:15
Orar con la certeza de ser escuchado cambia por completo la manera de pedir.
Que el Señor te bendiga y te guarde; que haga brillar su rostro sobre ti y te conceda su paz. Amén.