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Oración por un amigo enfermo

Oración cristiana · 1 lectura

La oración es el alimento del alma. Busca un momento de silencio, respira hondo y reza esta oración dejando que la paz de Dios llene tu corazón.

Amado Señor, uno de tus hijos a quien amas está enfermo. Tú lo puedes todo; te pido humildemente que le devuelvas la salud, que le des la oportunidad de regresar con su familia, de poder cumplir nuevamente con sus obligaciones, dale Dios mío, la posibilidad de empezar de nuevo, que esta no sea más que una prueba y pueda afrontarla con coraje y esperanza.

Te pido Dios Bendito, que le des mucha fuerza, porque la necesita para afrontar sus tratamientos, dale coraje para seguir adelante y no rendirse en este camino tan difícil, dale esperanza en medio de toda esta turbulencia.

Pero, sin son otros tus designios, te pido le concedas la gracia de sobrellevar dignamente su enfermedad, que no caiga en la desesperación y sobre todo que sus familiares puedan aceptarlo, dale el valor para aceptar la verdad y poder tomar las cosas de la mejor manera posible.

Con esta oración Amado Señor, quiero llegar hasta Ti, para que puedas demostrar nuevamente tu generosidad y tu misericordia con este amigo tan preciado. Es una gran persona, y es Tu hijo mi Señor, me harías tan feliz si pudieras concederle más tiempo en este mundo, si pudieras darle la oportunidad de gozar aún más su vida.

No quiero ir contra tu voluntad mi Señor, cualquiera sea tu decisión sabré aceptarla con amor y entendimiento, porque sé sin duda que tus decisiones son perfectas y sabias, que tu plan está trazado y todo debe seguir su curso, por muy difícil que la situación se torne.

Ayúdame a controlar mis nervios y preocupaciones cuando me encuentre en su presencia para no alterarlo, para no darle miedo ni mucho menos preocupación, ayúdame a ser una poyo para él, que pueda contar conmigo incondicionalmente.

Ahora me encuentro lleno de vida Señor, y estoy agradecido por eso, porque me das la oportunidad de estar en el lugar de ayudar y no en el de ser ayudado, y me siento honrado por ser quien tenga que apoyar a mi amado amigo en estas duras circunstancias.

Dame Señor entendimiento para poder comprender los estados de ánimo de mi amigo, que quizá por el dolor no puede ser el que solía ser, y quizá lo encuentre irritable u ofensivo, ayúdame a entenderlo, a socorrerlo y hacerle recordar todo lo bueno que tiene.

Quiero ser un apoyo constante, poder designar parte de mi tiempo para velar por el, poder ser su amigo en este momento que es donde más solos nos encontramos, ayúdame siempre a ser servicial mi Dios, a dar de lo que tengo y no de lo que me sobra, quiero seguir el sagrado ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, que lo entregaba todo al necesitado o enfermo.

Que en este tiempo de enfermedad, pueda encontrar el momento exacto para acercarle más a Ti, para poder sembrar en él las ganas de ser parte de Ti, de vivir tu palabra, de vivir para Ti, quiero que el pueda vivir y disfrutar de todas y cada una de tus hermosas bendiciones, de todo lo que nos regalas a diario.

Que mientras la salud no me falle, pueda seguir acompañando a mi amigo a atravesar esta dura situación, a tomarle la mano las veces que sean necesarias, para que se sienta en casa, para que no se abrume con medicamentos ni aparatos extraños.

Oye mi súplica Amado Padre, tú lo puedes todo, tu no conoces de imposibles, por favor, devuélvele la salud a mi hermano, mi amigo, para que podamos juntos seguir acercándonos más a Ti, para ser hombres de buena voluntad, hombres dignos de llamarnos tus hijos, en el nombre de Jesucristo, Amén.

Dios bueno y misericordioso, sella esta oración con tu paz. Que mi corazón no quede agitado, sino descansando en ti, porque tú cuidas de los tuyos como un padre cuida de sus hijos. Que mi fe crezca cada mañana y que mi esperanza se renueve cada noche. Amén, amén.

Señor, hoy te traigo esta intención concretamente: un amigo enfermo. Tú la conoces mejor que yo mismo; sabes de dónde nace este deseo y lo que hay detrás de cada palabra que he rezado. Te pido que, si esta petición es buena para mí, la hagas crecer; y si no lo es, transformala en algo mayor. Que yo confíe en tu voluntad perfecta, aunque mis tiempos no sean los tuyos.

Buen Pastor, guíame mientras camino con esta intención puesta en ti: un amigo enfermo. Cuando me canse, recuérdame que tú cargas con lo que yo no puedo; cuando dude, hazme escuchar tu voz que llama por mi nombre; cuando tropiece, levántame con la dulzura con la que levantas a los tuyos.

Dios bueno y misericordioso, sella esta oración con tu paz. Que mi corazón no quede agitado, sino descansando en ti, porque tú cuidas de los tuyos como un padre cuida de sus hijos. Que mi fe crezca cada mañana y que mi esperanza se renueve cada noche. Amén, amén.

Amado Dios, mi oración por un amigo enfermo no termina aquí: se convierte en mi manera de vivir. Ayúdame a ser respuesta de mi propia petición, a cooperar contigo con mis palabras, mis gestos y mi trabajo diario. Que nada de lo que haga hoy quede lejos de tu voluntad.

Amén. 🙏

Reflexión para tu oración

Cuando rezamos por un amigo enfermo declaramos, sin decirlo con palabras, que Dios puede lo que a nosotros nos resulta imposible. Esa confianza agrada al Señor más que mil sacrificios. Por eso, antes de pedir, conviene detenerse un momento y dejar que el corazón se tranquilice en su presencia.

Y si la respuesta llega distinta a lo esperado, no lo interpretes como un cierre. A veces Dios, que ve el conjunto de nuestra vida, guarda para nosotros algo mayor. Quien ora por un amigo enfermo con el corazón abierto acaba descubriendo que fue escuchado más de lo que pidió.

La fe se alimenta rezando y se debilita abandonando la oración. Por eso, cada vez que reces por un amigo enfermo, añade un gesto concreto: una sonrisa, una llamada pendiente, un acto de generosidad. Así tu oración se hace vida y tu vida se hace oración.

Recuerda: orar no es informar a Dios de nuestras necesidades, él ya las conoce; orar es abrirle la puerta de nuestro corazón para que entre y transforme. Déjale entrar también en lo que tiene que ver con un amigo enfermo y en todo lo que lo rodea.

Rezar en comunidad multiplica la fuerza de la petición. Comparte esta oración con alguien de confianza y pídele que rece contigo. Donde dos o tres se reúnen en su nombre, él mismo promete estar presente, y nada de lo que pidamos con fe cae en saco roto.

Cómo rezar esta oración

  1. Reza esta oración al comenzar el día, cuando el corazón está más sereno.
  2. Relájate: una postura cómoda y la respiración lenta ayudan a concentrarse.
  3. Lee cada párrafo dos veces: la primera para comprender, la segunda para rezarlo.
  4. Añade tus propias peticiones, en especial las que no salen con palabras.
  5. Termina con la señal de la cruz y guarda una frase de la oración para repetirla durante el día.

Versículo para acompañar tu oración

«Por sus llagas fuisteis sanados.»

— 1 Pedro 2:24

Cada herida nuestra encontró remedio en la cruz.

La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde tu corazón y tu mente, y que su amor llene tu casa. Amén.